El cuerpo bajo examen: reflexiones sobre la generación «Glow Up» en Página|12

Hace unos días tuve la oportunidad de conversar con la periodista Abril Chiesa para su artículo «Generación ‘Glow Up’: juventud y belleza como monedas de cambio de una era de cuerpos bajo examen», publicado recientemente en el suplemento NO de Página|12.

La nota articula un diagnóstico muy lúcido sobre cómo operan los mandatos estéticos en la actualidad. Lejos de haber superado las imposiciones sobre los cuerpos femeninos tras los debates que introdujo la cuarta ola feminista, hoy nos encontramos frente a una sofisticación de esas mismas violencias. Tendencias como la clean girl aesthetic, el auge de las tradwives y la popularización de fármacos para bajar de peso o tratamientos invasivos en edades cada vez más tempranas no son fenómenos aislados, sino más bien capas superpuestas de un mismo régimen estético.

En mi aporte para el artículo, me centré en desarmar la trampa de este nuevo ecosistema. Hoy, la belleza opera como un modelo cambiario: ya no alcanza con llegar a un estándar, sino que se exige una optimización constante, un glow up perpetuo. Esto tiene un costo político y subjetivo altísimo. La energía, el tiempo y los recursos económicos se privatizan en una carrera individual por alcanzar un ideal inalcanzable, transformando la experiencia de habitar el propio cuerpo en un examen constante donde la vergüenza y la ansiedad están siempre disponibles.

Además, la charla nos permitió problematizar la noción de autonomía frente a estas prácticas. Es fundamental salir de la dicotomía simplista entre «víctima del sistema» o «sujeto de libre elección». Nuestras decisiones se inscriben en redes de expectativas y jerarquías. Muchas veces, el disciplinamiento se asume de manera voluntaria (incluso bajo el disfraz del autocuidado) sencillamente porque es la forma de habitar el mundo social con menos fricción.

El mercado ha demostrado una enorme plasticidad para absorber las críticas del movimiento body positive y devolvernos una narrativa tranquilizadora, pero ferozmente individualista, que apacigua la incertidumbre de nuestra época.

Es un texto que invita a pensar las tensiones de nuestro presente sin caer en moralinas, y agradezco el espacio para aportar a este debate urgente.

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