Acabo de publicar en Ecofeminita una nota titulada “Pensar también es hacer: por qué necesitamos teoría feminista”.
En el texto discuto una idea que aparece cada tanto en redes: que la teoría feminista sería “pura academia”, un lujo elitista, o directamente lo contrario de la acción. Mi argumento va en sentido contrario: renunciar a la teoría no “devuelve” el feminismo a lo real, sino que lo desarma. Porque conceptualizar también es hacer, en tanto permite nombrar patrones, distinguir entre casos aislados y estructuras, disputar definiciones, construir memoria colectiva y sostener argumentos en el espacio público.
También trabajo, a partir de Sara Ahmed, cómo la teoría fabrica lenguaje común para volver decible lo que muchas veces queda privatizado (“es tu percepción”, “sos sensible”), y por qué eso importa políticamente: no solo cuenta lo que vivimos, sino con qué recursos contamos para hacerlo visible, discutirlo y sostenerlo.
La nota completa está disponible para leer en Ecofeminita.
